Porno y Facebook. Eso es Internet para muchos. Continuamente nos hablan del poder de esta red, el periodismo 2.0, la muerte de la prensa escrita. El cambio con mayúsculas. Sin embargo, Internet no es un padre que nos guía por el mejor camino. Más bien es una sucesión de rápidos, en los que es imposible sobrevivir sin una buena canoa. Los periodistas conducimos esa canoa. La información que nos asfixia ha de ser analizada y cuestionada para ser información. Ese es el papel de los periodistas, pero ni siquiera nosotros conocemos cada remolino; no es tarea fácil. Necesitamos cooperar, luchar juntos contra la corriente, y desde hace diez años todos los capitanes se reúnen en Huesca para instruir a los grumetillos. Este año, nosotros cuatro somos parte de esos grumetillos, e intentaremos aprender todo lo posible. Y como buenos periodistas, lo contaremos.