Detesto los lunes, y detesto madrugar, al menos hasta ahora. Todas las mañanas me despierto a las 6 y media para llegar a clase a las 8 de la mañana y durante el trayecto hay una voz que me calma, que a veces me ayuda a coger el sueño y que endulza las noticias más duras. Es la voz de Camino Ibarz, una de las periodistas más célebres en el panorama aragonés. Es la actual presidenta de la APA (Asociación de Periodistas de Aragón) y locutora todas las mañanas junto con Juanjo Hernández en la Cadena Ser de Aragón. Es una periodista nata, con una voz angelical y un optimismo creciente. Estos días hemos tratado con ella y hemos conseguido que asista a nuestra I JORNADA DE PERIODISMO de la Universidad de Zaragoza. Ibarz es una joven periodista que desprende fortaleza y entusiasmo en su profesión. Actualmente, Camino está organizando el próximo encuentro de periodistas comarcales en Ejea de los Caballeros, al que esperamos poder asistir y hacer una breve crónica desde la localidad cincovillesa.
Camino apadrinó a un periodista encarcelado con ocasión del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 2008. El afortunado- y desafortunadi a la vez-, Dawitt Isaac de Eritrea, es el símbolo de humanidad de la profesional Ibarz, la misma Humanidad que esperamos que esta bella y dura profesión nos aporte durante los próximos años.
Camino ha sido una periodista que ha participado de forma voluntaria y muy servicial con nosotros durante la preparación de la Jornada, desde aquí un abrazo.
Hasta el viernes 8 de mayo, nos quedaremos con su voz por la radio… 
¡Olé por el ingenio español! Si Marsé arremetía contra el cine español por falta de talento en los guiones, ahora va Antena 3 y estrena una nueva serie:
intriga, mucha tensión, algún cínico diría que
gracias al circo que es el telediario de Antena 3. Dejando de lado la calidad de la fuente (no se puede contrastar), hubo una frase que me llamó la crítica: “Cuando salga me voy a hartar de ganar dinero con todos los medios de comunicación. Pagarán un montón de dinero por contar mi historia.” (
Queremos ser periodistas, queremos ver el mundo, conocerlo y, con mucho esfuerzo, intentar ayudar a cambiarlo. Tenemos que ser críticos, y no callarnos cuando veamos una injusticia. Algún día denunciaremos
opinión, y no fui el único, ante las reacciones de mis compañeros. Después de llegar y sentarse en la silla que le correspondía, “pasó” de darnos un discurso y simplemente nos dio la bienvenida. Con cierta desgana, cierto aire de resignación, fue contestando a las preguntas que hicimos los futuros periodistas, y entonces comprendí qué buen político era Marcelino Iglesias. Aun ahora, cuando repaso mis apuntes, veo que no respondió nada concreto, solo soltó datos de geografía y trivialidades.
se crecía, se “gustaba”, y se regalaba ante el auditorio. Un chiste sobre la lluvia y extendía los brazos sobre la mesa. Una referencia a las conquistas sociales de los trabajadores, y se echaba sobre la mesa. Con desgana apuntaba en mi cuaderno una frase de cada cinco que decía nuestro presidente, en claro contraste con otras charlas en las que me dolía la mano. Repaso lo que escribí, y parece que hayamos pillado a un estudiante sin hacer los deberes y trate de improvisar sobre la marcha. En fin, son solo políticos. Reinan pero no gobiernan, hablan pero no dicen nada.
oro. Rabioso, arrojó las tablas contra el suelo y empezó a cagarse en todo. Pues algo parecido sale de mi boca al ver a miles de personas arrastrarse alrededor de Barack Obama, el nuevo Mesías que nos salvará del mal. Puedo entender esta actitud en Estados Unidos (donde Obama es el predicador de telepredicadores), pero creía que Europa era diferente.
frases contundentes, dos gestos de líder mundial, y estamos a sus pies. Sé que necesitamos un líder, en palabras de Ignacio Santillana: “un líder ejemplizante” (siento cómo se revuelve Lázaro Carreter al escuchar este palabro). Pero no necesitamos un dios que nos engañe, un poeta que nos susurre al oído y luego robe nuestro virgo.
